A veces sólo dejo pasar... Aprieto el botón rojo, pongo en off mi cerebro. Ausencia. Incredulidad...
Porque ¿cuantas veces tendré que buscar nuevos motivos para seguir? ¿nuevos motivos para la vida? Tantas como veces tropiece, o me hagan tropezar. El suelo y yo sentimos una atracción especial el uno por el otro. Será la gravedad..."Todo está en tus manos", dicen. ¿De verdad? ¿Todo?... debo tener coladores en lugar de manos , porque se me escapan tantas cosas...
Tomar decisiones, coger responsabilidades, dejar compromisos, empezar por allí, cerrar del otro lado, seguir, pasar, parar, caminar hacia atrás, dormir... dormir más... todo, todo son condiciones que vienen en el mismo paquete...
A mí nadie me preguntó si quería, o si creía que sería capaz. Ni siquiera esperó a que aceptara o no las condiciones. A nadie pude decir "Sólo las buenas, por favor. Las malas puede dejarlas usted en la caja. O tirarlas, si lo prefiere, en el mar más profundo. No las quiero."
Ahora, con todo el paquete bajo el brazo, o mejor, sobre la cabeza, solo me queda aceptar (sí, ¡aceptar!). Aprender a convivir con semejante hervido...
Después del vómito, (no siempre literal, más sí literario), una se siente mejor...

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